FW 16

La vida rural de las mujeres de principios de siglo y las desavenencias de una sociedad sobria y arcaica han inspirado las principales líneas de esta colección, en la que los colores, las texturas y los materiales utilizados reflejan de alguna forma cada una de las etapas que marcaron sus vida.

Así, y con el uso de las técnicas tradicionales como el crochet o el punto, combinadas con siluetas más actuales, se da forma a esta colección moderna, que bebe de referencias al pasado como los colores claros que recuerdan a la infancia, a la tierra y al luto; y que representa a una mujer femenina y que mira hacia los orígenes pero que camina hacia adelante mostrando toques románticos mezclados con siluetas más vanguardistas.

Los colores muestran los tonos de los olivares y, al igual que las siluetas, las etapas de la vida. Desde la infancia hasta el luto, roto en este caso por la riqueza de los elementos ornamentales que acompañan a las prendas: flores y lentejuelas, que encumbran a la mujer como símbolo de elegancia.

Los tejidos varían desde la organza al tecnopreno, o desde la gasa hasta las lanas que forman las flores de crochet, creando un contraste entre los materiales más cálidos y rudimentarios con la delicadeza de otros más ligeros y femeninos. Las gasas y crêpes, así como el tul con caída aportan femineidad; los guipures y las flores de crochet se disponen como esos elementos orgánicos que recuerdan a los patios de las casas antiguas llenos de flores, pero que se disponen sobre materiales más contemporáneos.